tabaquería

Mayo 27, 2008

un nuevo amigo me ha obsequiado lo que sigue.

gracias.

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Estoy cansado de la inteligencia.

Pensar hace mal a las emociones.

Una gran reacción aparece.

Se llora de repente, y todas las tías muertas hacen té de nuevo

en la antigua casa de la quinta vieja.

! Para, corazón mio!

! Sosiégate, mi esperanza facticia!

¡ Quién pudiera ser nunca haber sido el niño que fui..?

Mi buen sueño porque tenía simplemente sueño y no ideas que

Olvidar.

! Mi horizonte de finca y de playa!

! Mi fin antes del principio!

Estoy cansado de la inteligencia.

! Si al menos con ella notase algo!

Pero solo noto un cansancio en el fondo, como se adhieren a las

Copas

Aquellas curvas que el vino tiene y amodorran el vino

F. Pessoa - Tabaquería

Me fascina Ripley

Mayo 25, 2008

Es domingo. Inicia la semana, no hay vuelta que darle.
Esta semana tenemos clases con Roberto Angeles y Susana Suzman (Destreza Legal), seguida de la presentación de un trabajo que aun no tengo claro para el curso de Historia de la Jurisdicción, sobre el caso del monstruo de Armendáriz. SIgue la preparación de un trabajo para Función Jurisdiccional…
ah! y prepararme para mi clase de Competencia, la cual si bien es A+ (léase A más!), francamente me sigue pateando en los controles de lectura…, amén del debate que tengo preparar para mi clase del viernes… donde no importa el mérito (estoy convencido), vamos siempre por el 15 pues es la nota que le sale del forro de los botones al adjunto de cátedra… (gracias al cielo que es amigo, que sino, sin duda nos desaprueba)
Bueno, estaba revisando algunos blogs, como quien busca quitar la tensión que ya es natural al inicio de cada semana… y me encontre con el texto que posteo a continuación. Pensé en un primer momento escribir yo mismo mi experiencia en Ripley: colas insufribles, tarjetas que no pides, servicios que no suscribes, cobros que jamás entiendes pero que siempre pagas, y la famosa y consagrada “cuota revolvente!!!”. Caí en la cuenta que sería un ejercicio vano, pues buena parte de las ideas que quisiera expresar han sido mas o menos plasmadas por El Rojo en su blog.
Dejo constancia sí que no uso más mi tarjeta Ripley pues al menor suo aparecen los portes y servicios, la cuota revolverte y demás, y a veces…su sistema falla y quieren que pagues dos veces por lo mismo!!! (y tu tienes que demostrar que pagaste con los comprobamtes que obviamente estan en tacho de la basura).
Dicho ello, replico el texto en cuestión, a ver cuantos piensan que, como dice Galliani en una sesuda canción de Chabelos, “creo que me la estan m*tiendo”…
NOTA: hace uno días llego un comentario anónimo, pseudo crítico y cargado de adjetivos gratuitos. Le pido a quien lo haya redactado, no que lo edite, sino que lo firme. Creo que podríamos incluso conversar o debatir sobre el asunto. Giancarlo Poma Linares también desea estar presente, promete hacer que su buen nombre sea recordado.
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Hoy aproveché el poco tiempo libre que tengo para almorzar para visitar a mis amigos de Ripley. Tuve que ir porque a pesar de que en marzo había cancelado toda mi deuda, este mes aparecieron unos cobros en mi estado de cuenta, incluido uno con la bastante enigmática descripción “PACIFICO PERUANO SUI”.
Ya en la sección Cobranzas, un buenoide materialista me explicó amablemente que Ripley, anteponiéndose a mis necesidades me había inscrito a un seguro sin consultarme previamente, y que por ello debía pagar una cuota mensual más portes y servicios -que por cierto eran más altos que la cuota del seguro- pero que todo ese dinero era una limosna comparado con los beneficios de tener un seguro, porque estar asegurado es muy importante y mi seguridad no tiene precio. El buenoide materialista procedió a explicarme que si deseaba poner mi seguridad en juego podía renunciar al seguro que inicialmente no solicité, y que para ello tenía que seguir uno que otro engorroso trámite.
Salí de Ripley con un par de dudas en la cabeza. Una de ellas era que no sabía que hacer respecto al seguro: una parte de mí me decía que renunciara a él y siguiera viviendo mi vida al filo del peligro, mientras que la otra me decía que no me arriesgara y continuara pagándolo.
Mi segunda duda era menos existencial. Me preguntaba si es que en alguna parte del contrato que firmé con Ripley había alguna cláusula en letras pequeñas que pasé por alto que indicara que Ripley tenía derecho a chantarme un seguro sin que yo lo solicitase. Sí, probablemente esa cláusula existía y estaba allí, debajo de aquella que decía que en caso de deuda tenían derecho a extraerme todo el vello púbico y encima de esa otra que decía que al firmar el contrato yo aceptaba ofrecer como sacrificio a mi primogénito recién nacido.

Pero pocas horas después me encuentro con esta vieja noticia:

Indecopi ordena a Financiera Cordillera y a Pacífico Seguros suspender cobro de seguros a clientes de Ripley

(link: http://www.aspec.org.pe/boletines/2007/11/20071102.html)

Y ahora ya sé que hacer. Mandaré un e-mail a Indecopi para contarles de mi caso. Y mientras tanto, voy a revisar ese contrato. No vaya a ser que también les haya regalado mi riñón.

El futuro se muestra ilusorio.

Es viernes, tengo demasiados pendientes como para que el fin de semana me cubra con sus horas.

Tengo también algunas cosas que contar:

El martes estuve en un evento nominado: “Conversatorio sobre exámenes de grado y sustentaciones de tesis en la PUCP”, organizado por Ius et Veritas.

Luego de mi clase de Historia de la Jurisdicción, con el profesor Carlos Ramos (mantengo y me reafirmo en mi opinión sobre este hombre), cruzo el campus de la Universidad verticalmente y arribo al salón del pabellón de Humanidades, donde se lleva a cabo el mencionado conversatorio. Llego tarde.

Salón lleno, más de sesenta alumnos adentro. Los ponentes hacen una buena labor, aunque sin duda sus exposiciones tienen falencias, cosas que no nos están contando. Noto una crítica a los estudiantes y a la forma en que uno se presenta al grado, etc. No veo por ningún lado una crítica sesuda a las cosas que pasan en la facultad y que nos afectan directamente y que terminan generando un escenario como el del 2007, en el cual nuestra Facultad de Derecho (la primera del país en palabras de don Jorge Avendaño), tuvo 20 tesistas versus 269 alumnos que optaron por sustentar expedientes. Nadie dijo, quizá el profesor Gonzales (llegue tarde y me perdí su ponencia) porqué era posible tener 13 tesis sobresalientes (de las 20 acotadas) frente a 7 expedientes sobresalientes de 269 presentados, y de cara a los 52 desaprobados, en la mejor Facultad de Derecho del país. No se dice nada tampoco del tremendo tinglado que significa matricularse en un “curso de titulación”, espacio pseudo académico que no otorga mención y que en el 2007 tuvo solo 52 titulados de los 73 que albergaban dicha pretensión: 21 no se titularon.

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Considero que la Facultad debiera asumir cierta responsabilidad pues creo que la idea del examen de grado es demostrar que se nos ha formado bien y que estamos en aptitud de ser llamados abogados. Si un estudiante que concluye sus estudios no está en posibilidad de graduarse… algo de lo que le prometieron (educación) no le ha sido dado, sin duda. Es mi parecer que le han estafado, pues dicho alumno no debió llegar a ese punto, sino salir del camino antes. Sucede entonces que cualquiera puede presentarse a un grado (a veces e incluso, pasar… y lucrar con el bien más preciado de la sociedad: la justicia).

aprobados y jalados titulados PUCP derecho 2007

Creo que dentro de las principales deficiencias que se reflejan en los grados y en el alto número de desaprobados, actúan como elementos: la formación formalista y codigüera que se nos brinda, la escaza o nula reflexión sobre los temas que se nos enseñan, así como la falta de preparación de nuestros docentes, ojo, no digo que sean malos, digo que no se preparan (aunque hay para todos los gustos en esta viña del Señor). También influye la ausencia de una seria actualización, he notado profesores que enseñan a partir de apuntes amarillos y desvencijados por el paso del tiempo y el sol, eso a mí me dice que ese profesor hace buena cantidad de años que no lee!

Las causas de que los estudiantes demoren en obtener el título son muchas. Opino que no es del todo responsabilidad de estos, sino en primer orden de la formación que recibimos, de nuestros docentes y autoridades. Opino que si es responsabilidad nuestra, de los estudiantes, en la medida que no tenemos el coraje suficiente para tachar profesores, denunciar sus inconductas y dar cuenta de su falta de manejo de temas. Preguntan en clase si se entendió algo de lo que dijeron y pese a que es claro que nadie entendió nada, y que ni el docente tiene claro que quiso explicar en esa clase se prosigue como si cual fuera la cosa…

En fin, este post ya empieza a pecar de largo, no ha sido mi idea aburrir a quien tiene en suerte leerme.

Termino este post que pretendía ser un recuento de la semana, mencionando algunos hechos: el miércoles tuvimos una reunión para conocer a nuevos aspirantes a la agrupación (cosa que ellos no sabían y que parece que no estaba muy clara). Luego de más de una hora de conversa, aunque confieso que –una vez más- me hice con el monopolio de la palabra pude dar cuenta de varias cosas: la primera de ella que el grupo humano que conforma VANGUARDIA universitaria en la actualidad es sumamente valioso y de lujo, y que los muchachos que estuvieron presentes dicho día son tipos fuera de serie: Diego, Dante y Joel. Les menciono pues me alegra mucho que el destino y el azar confabulen para prodigar personas de notable talento al grupo que cada vez crece un poco más.

Esta semana ha sido agotadora, y pese a todo seguimos aquí. Este post es uno más de esos desordenados que escribo, solo porque sí y para sacarme cosas de encima.

Espero poder escribir en breve sobre las próximas elecciones a la REA, sobre las cosas que suceden en la primera facultad de derecho y en fin… mil y tres cosas más.

Aquí corto y termino.

Martín Soto Florián

NOTA: los cuadros fueron elaborados (sobre la base de la información obtenida de la facultad), para la exposición del profesor Gorki Gonzales.