90 años de qué!?
Abril 29, 2009
“Las ventajas y el ocio de que disfrutan los caballeros no se les otorga en beneficio propio, sino también en beneficio de la comunidad” Blackstone, Oxford, 1753

Derecho, 90 años
Hace 90 años el sueño de alguien noble y comprometido con las cosas dio inicio. Hoy tenemos a la primera Facultad de Derecho del país. Somos felices, Bienvenidos todos.
He seguido con entusiasmo la historia de nuestra Universidad, y con especial atención la de nuestra Facultad, hoy de aniversario. Hemos visto como todo es felicidad y frotaciones de espaldas, palmaditas cómplices y sonrisas, en efecto hay mucho que celebrar y sería tonto no pretender hacerlo como corresponde.
La Facultad ha estado dirigida por grandes hombres, y a su frente han estado la intelligentsia jurídica y académica del país, quienes, dicho sea y espero no lo olvidemos, salieron precisamente de estas mismas aulas. Me ha brindado grandes amigos y maestros, fundamentales en mi proceso formativo, le estoy agradecido, les estoy agradecido.
La Facultad le ha aportado al país grandes hombres, sin duda ninguna; también le ha aportado tinterillos, fariseos y mercaderes disfrazados de abogados, de académicos, de juristas. Muchos de ellos catedráticos de larga data, otros personajes siempre vinculados a la Universidad, algunos incluso financistas de nuestras aulas, otros homenajeados de nuestras autoridades. La Facultad, sus autoridades, nuestros profesores y nosotros los alumnos no hemos tenido el valor de señalarlos, de sentar posición: todos hemos decidido mirar hacia otro lado, sin deberla, ni temerla. Hemos tenido temor de llamar a las cosas por su nombre, una vez más “unanimidad en el error”.
Quizá mi comentario este fuera de lugar, quizá no sea yo el más autorizado a concitar la atención sobre estos temas, quizá no tenga el derecho suficiente de predicar lo que no conozco, de alzar la voz y reclamar que se mencione también a quienes vendieron la patria, a quienes desmantelaron el Estado, a quienes como dice Galeano, vendieron las joyas de abuela y en algunos casos, a la abuela también.
En la presentación de la revista oficial de nuestra Facultad, Derecho PUC, fundada en 1944, tuve ocasión de presentar a la mesa, recuerdo haberlo hecho de esta forma, al introducir a un gran maestro e insignia de nuestro claustro:
En la década de los 70’s, un joven profesor de aquel entonces, y joven profesor hoy en día, clausuraba la II Conferencia sobre la enseñanza del Derecho y el desarrollo, fijando el rumbo y devenir de nuestra Facultad de Derecho: “debemos hacer del Derecho una herramienta para el cambio social, en la medida que no hagamos eso, estaremos haciendo cualquier cosa… menos Derecho”.
El catedrático de quien hablaba, en aquel entonces, [1] no sólo estaba al frente del nuestra Facultad en su calidad de Decano, puesto que ha ocupado en repetidas ocasiones, siendo además el único Pro Rector que ha tenido nuestra Universidad, sino que lideraba genuinamente un movimiento de reforma que buscaba revisar la enseñanza del Derecho desde sus cimientos, convocando autoridades, profesores, estudiantes y trabajadores en su gran gesta que era la gesta de todos: hacer del derecho una herramienta para el cambio y la transformación.[2] Esa fue pues la impronta de nuestra Facultad durante aquellos años…
Si bien es cierto, dicho esfuerzo no se ha repetido con la fuerza e intensidad de aquel entonces, ha sido siempre una ilusión: para algunos quizá no sea más que eso: una añoranza. Personalmente creo que significa ejemplo, compromiso, posibilidad, esperanza. Ya se hizo antes, hagámoslo ahora… hagámoslo de una forma novedosa y creativa, crítica de su historia y sus errores, celebrante de sus aciertos y progresos, inclusiva en todos sus estamentos de todos sus posibles actores, sin ambages, y por sobre todo propositiva…
Referencias Bibliográficas.-
Avendaño, Jorge. Discurso pronunciado por el doctor Jorge Avendaño V. En: II Conferencia sobre la enseñanza del Derecho y el desarrollo, realizada en Lima, del 10 al 13 de enero de 1973. Pontificia Universidad Católica del Perú, Departamento académico de Derecho, 1973.
De Trazegnies, Fernando, Avendaño, Jorge y Zolezzi, Lorenzo. «Nuestra Reforma de la Enseñanza del Derecho». En: Derecho PUC, revista de la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú. Lima, 1971, edición número 29, p. 132.
Gonzales Mantilla Gorki. La enseñanza del Derecho en el Perú: cambios, resistencias y continuidades. En: revista de la facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Derecho PUC, edición número 56, Lima: Fondo Editorial Pontificia Universidad Católica del Perú, 2003, pp. 94-895.
Hampe Martinez, Teodoro. Historia de la Universidad Católica del Perú Lima: Fondo editorial de la Universidad Católica del Perú, 1989.
[1] Discurso pronunciado por el doctor Jorge Avendaño V. En: II Conferencia sobre la enseñanza del Derecho y el desarrollo, realizada en Lima, del 10 al 13 de enero de 1973. Pontificia Universidad Católica del Perú, Departamento académico de Derecho, 1973, p. 17.
[2] Ya en 1973, advertía don Jorge Avendaño el principal problema que suscita la pretensión de una reforma en la enseñanza: “Hemos ido viendo con el correr del tiempo que la reforma debe ser mucho más profunda que como se la concibió inicialmente. La sola modernización de métodos, la eventual elevación del nivel científico y el aumento y complejidad de especialidades, no son en verdad cambios radicales sino el encubrimiento de la estructura tradicional, con el agravante de que seducen al incauto por la apariencia de cambio”. Similar advertencia sería contemplada en años recientes por los profesores: Luis Pásara, en La enseñanza del Derecho en el Perú: su impacto sobre la administración de justicia (agosto 2004); y Gorki Gonzales Mantilla, en la enseñanza del Derecho en el Perú: cambios, resistencias y continuidades (febrero 2003).
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lo que vendrá
Abril 29, 2009
Largas horas en acalorada discusión, comparto una idea: debemos sentar posición, por ahora, paso 1.
gracias.
Cifuentes, Ex Defensor del Pueblo y Presidente de la Corte Constitucional de Colombia:en Lima
Abril 24, 2009
Eduardo Cifuentes ha sido magistrado de la Corte Constitucional Colombiana (1991-2000), de la cual fue además Presidente; fue además Defensor del Pueblo hasta el 2003, y actualmente es Decano de la Facultad de Derecho de la prestigiosa Universidad de los Andes. Viene a Lima para dictar el Seminario sobre Políticas Públicas y Derechos Humanos, organizado por Maestría en Derechos Humanos de nuestra Universidad (los interesados aún pueden inscribirse con la guapa Marianita, asistente de dicha maestría, al correo mchacon@pucp.edu.pe).

buenos muchachos: Cifuentes/Albán (crédito:yo)
Hoy se llevo a cabo la primera sesión, la cual estuvo bastante buena (aunque por momentos -hay que decirlo- recibíamos el tratamiento de quien aun no lleva Derecho Procesal Constitucional o de quien no esta enterado de las cosas que pasan en Colombia, y su Corte, y etc.). Los comentarios a la ponencia corrieron por cuenta del maestro y amigo Carlos Alza.
Rescato de la disertación, la esforzada labor desarrollada por la Defensoría del Pueblo de Colombia, respecto a la tutela y garantía de los derechos ciudadanos frente a los poderes públicos y los poderes privados, asumiendo a los derechos humanos como la teoría de la justificación y garantía. Esto de cara a la magistratura de la persuasión que ejercen los Ombudsman en el mundo.
Por otra parte, resulta fundamental entender “el principio de efectividad de los derechos” y como el desarrollo y las construcciones argumentativas de la Corte Constitucional Colombiana han permitido afirmar un escenario no sólo de protección sino también de exigibilidad de derechos fundamentales, en un primer momento, vía la acción de tutela (sólo para derechos fundamentales, todo juez es competente, tiene un plazo de 10 días hábiles improrrogables para pronunciarse, la sentencia es exequible de inmediato, caso contrario, de oficio y por el mismo juez, desacato y arresto; similar al amparo nacional aunque no idéntico). En un segundo momento, se volverán exigibles en sede constitucional, so pretexto del principio de efectividad de los derechos, los DESC: derecho a la seguridad social, a la educación, a la salud; en la medida en que por conexidad se volverían fundamentales. Esto es así, pues según Cifuentes, los jueces afirman que “resulta inocuo dar soluciones individuales”, con lo cual aparece como mandatorio para los jueces no sólo asignar los derechos en juego en el caso concreto, sino además imponer en sus resoluciones políticas públicas que permitan la concretización de los derechos de lás demás personas que se encuentran ante idénticos supuestos, pero que no han demandado nada todavía.
Luego habló del “estado de cosas inconstitucionales”, citó el caso de las condiciones carcelarias: indignidad, enfermedad, hacinamiento, exposición al peligro, etc., igual estado de cosas inconstitucionales; y finalmente hizo referencia a la creación jurisprudencial del “derecho al mínimo vital”: conjunto de medidas positivas o negativas para tutelar o no afectar el mínimo vital de un ciudadano.

Carlos Alza y Eduardo Cifuentes, intercambiando notas, atrás don Walter Albán.
Carlitos Alza estuvo bastante bueno en lo que le tocó, palmas para él.
En el break, conversé con Cifuentes, y le pregunté (acababa de leer un gran texto del amigo Juan González Bertomeu, director de la Revista Jurídica de Palermo) sobre la objeción que plantea esto que se conoce como la “dificultad contramayoritaria”: esto de que jueces, a quienes nadie ha elegido, le enmienden la plana, le impongan tareas, gastos, etc., a quienes gobiernan a partir de haber sido democraticamente elegidos vía elección popular. Basicamente, tome sus palabras: ”resulta inocuo dar soluciones individuales”, para decirle que si los jueces pretenden dar soluciones del tipo políticas públicas, fijar gasto, etc., entonces que postulen al congreso, que corran a la presidencia, pues (siguiendo esto de la “dificultad contramayoritaría”), no aparece como deseable que este tipo de decisiones sean tomadas por los jueces y no por los representantes/gobernantes. Ojo: no es que yo este a favor de dicha objeción contramayoritaría, pero sin duda creo que es importante reparar en ella, más aun si pensamos que es posible que se adopte determinada política pública (P1), la cual sea recusada ante los jueces y que estos estimen que no, que P1 no debe ser así, sino asá, etc.
La respuesta fue que esto era una cuestión temporal, que en un futuro las fuerzas políticas debían asumir seriamente el escenario que les toca y hacer las cosas en serio. También me dijó Cifuentes que aclararía este punto en la segunda parte, parte a la que no me quede.
A ver de a cómo nos toca mañana.

profesores Cifuentes, Albán y Candela (no entendió que la foto era de los Ex-Defensores y actuales Decanos)/crédito: mí foto
Finalmente, la anécdota: a mitad del break, llego don Walter Albán, decano de nuestra Facultad, y luego del abrazo se quedaron charlando como buenos muchachos, aproveche para retratarlos, y aunque don Walter le dijo a don César Candela que se haga un lado (la clásica: “ahora una nosotros solos”), este no se dió por enterado. Al verlos pensé: ambos han sido Defensores del Pueblo y ambos son ahora Decanos de sus respectivas Facultades de Derecho, Los Andes y PUCP… (ojalá que eso se traduzca en algún esfuerzo conjunto que beneficie a ambas instituciones y sus miembros, voy seguro que así será).
Ah! y don Eduardo, al final hasta se animó a colarse en mis fotos, re zarpado!

foto vanguardista: nótese el esfuerzo de Cifuentes por salir en la foto, detrás de cola-de-caballo, al fondo,a la izquierda / crédito: Diego Ocampo
Nota: i) el día de hoy, aparece una noticia lamentable en el diario Correo (click aquí), cuyo director es Aldito Mariategui. Las reacciones no se han hecho esperar (aquí); ii) Lugo, sabélo: cura es ese al que todos llaman “padre”,menos sus hijos que le dicen “tío” (cortesías y cabralidades, eh!)







