Khadafy, Khadafi, Qaddafi, Muammar Abu Minyar al-Gaddafi-

Khadafy, Khadafi, Qaddafi, Muammar Abu Minyar al-Gaddafi  (1942), lleva 42 años en el poder y ha sido comparado hasta con el Che Guevara:

Almost exactly 40 years ago, the 27-year-old colonel masterminded a successful revolution that toppled King Idris. The slim young man, with a stylish taste for safari suits and shades, then sought to become the Che Guevara of the age (David Blair, Diplomatic Editor, Daily Telegraph, agosto 2009).

 

Con algunas extravagancias  (sus ‘gun girls’ por ej., o lo de la Carey o sus vestimentas) y cercano a dictaduras, quiero comentar lo que Gargarella anotaba ayer en su blog:

C.Kirchner, como S. Berlusconi, como N. Sarkozy, estuvieron durante años a los besos y abrazos con (los que hoy es imposible no reconocer como) los peores dictadores de la historia contemporánea. Sería bueno que se hagan cargo de su responsabilidad, y expliquen el por qué de estos vínculos -un insulto a cualquier compromiso decente con los derechos humanos; una falta de respeto a la humanidad, que ha ayudado a que millones de personas vivan peor. Si la respuesta es “nos relacionamos con ellos por razón de estado,” entonces es la misma que daría el nazismo, así que busquemos otra. 

 

Hoy también rebota La Nación, la cita que tuvo KFC con Khadafy, Khadafi, Qaddafi, Muammar Abu Minyar al-Gaddafi (2008), donde le dice: 

Yo y el líder de la nación libia hemos sido militantes políticos, desde muy jóvenes, hemos abrazado ideas y convicciones muy fuertes y con un sesgo fuertemente cuestionador del status quo que siempre se quiere imponer para que nada cambie y nada pueda transformarse.

 

 Acompaña Roberto otro comentario harto fuerte: “no todos los presidentes argentinos aceptaron sentarse con kadafi. algunos en cambio como carlos saul, recibieron (su) dinero”. También cubre aquello de que todo mundo desfilaba.

Remata Quintín (comentarista del blog) con:

Es como si en el mundo hubiera un club de déspotas. Para afiliarse a él no se requiera filiación política, solo la voluntad de gobernar para siempre en nombre de un pueblo al que en verdad oprimen. En el club están los socios senior, como Kadafi, Castro, Berlusconi o Kim, los junior como Putin o Chavez y los aspirantes como Cristina o Sarkoszy. Pero entre ellos se entienden.

 

Finalmente, aquí una galeria de personalidades para todos los gustos: Sarkozy, Berlusconi, Blair, Zapatero (en la Moncloa nada menos), Evo, Lula, Mandela, Obama, Putín, y siguen firmas.

 

 

 

castigar es elegir-

Releo algunas páginas de “De la justicia penal a la justicia social” de Roberto Gargarella  (libro autografiado que me enviase a casa en 2010 y que torpemente extravió Edward Dyer), y es imposible no quitarse el sombrero por lo fresco y claro de sus argumentos, por la tundencia de sus ideas y por lo bien escrito del trabajo, amén de la precisa y correcta utilización de fuentes.

Así, Gargarella nos interpela sobre cómo deberían ser producidas las normas penales, qué tipo de sanciones son las que debieran ser aplicadas, y cuáles los fines que persiguen dichas sanciones.

En ninguna de las clases que tome en la Facultad de Derecho nos hicimos estas preguntas. Aprendimos sí sobre el Código Penal, parte especial y parte general. Aprendimos que sin tipicidad no hay nada, y que con la llegada del nuevo Código Procesal Penal, el mundo cambiaría.

Jamás nos preguntamos a dónde van los agresores del ordenamiento, cómo los tratan y bajo qué condiciones se las arreglan. No cuestionábamos si las reglas que estudiadas hacían sentido o no, sino que seguíamos la onda de aprender de memoria como se configuraban los tipos y cómo hacer para salir del tipo y salirnos de paso con la nuestra.

Los principales actores de los asuntos penitenciarios/carcelarios son abogados. No  de cualquier clase: son abogados penalistas. Expertos en el manejo del artefacto normativo llamado Código Penal, pero muchas veces ignorantes de una mirada sociológica crítica del castigo, de una lectura sesuda de la cárcel, incluso del crimen.

Mientras tanto, cada vez tenemos más y más personas bajo el control del sistema penal, lo que quiere decir más y más personas en las facilidades penales.

No hay preguntas sobre la clase de ciudadanos que ponemos tras las rejas. Son agresores, han transgredido las reglas que todos hemos acordado para vivir bien, y por lo tanto, debemos retirarlos de la vida en sociedad, sin importar mucho su suerte o destino… aunque “si las cárceles empiezan a llenarse de personas de un mismo origen social y racial, uno tiene razones para sospechar que ello tiene mucho menos que ver con la naturaleza de ciertas personas o grupos sociales (“los drogadictos”, “los pobres”) que con decisiones, explícita o implícitamente tomadas por los administradores del derecho penal” (Gargarella: 2008, 255).

Castigar significa ante todo elegir: elegir razones para castigar, elegir qué se castiga, elegir a quiénes se castiga y no menos importante, elegir de qué forma castigar. Creo que no venimos eligiendo (correctamente) nada desde hace mucho…

 

Quizá por allí vayan los tiros, quizá no. De cualquier forma, no es mala la idea de comenzar a reflexionar esos temas de las aulas de las Escuelas de Derecho.

¿represión LGTB o represión ciudadana?

Actualización: hoy aparece esta nota, en El Comercio, sobre la reunión sostenida entre dirigentes del MHOL y el Ministerio del Interior.

Un amigo, reportero gráfico me llama: ¿viste lo de los homosexuales en la plaza de armas?

Conversamos y me va contando lo ocurrido. Indignante la represión policial y el poco espacio que tienen para entender la diferencia entre una marcha de Construcción Civil –que puede quizá tornarse violenta- y la de los colectivos LGTB, que es harto pacifica y más simbólica.

Sin embargo, poco a poco, entiendo el sentido de su llamada: le jode que la gente se confunda y piense que la represión (que todos condenamos) se deba a la opción o preferencia sexual de los manifestantes.

Me la pone clara: recuerdas cuando el año pasado estuvimos allí, en el mismo lugar por el cierre del Colegio (se refiere al Externado Santo Toribio, fundado en 1847, que fue cerrado por el Arzobispado y que se dijo reabriría este 2011). La policía, con las solapas sin sus nombres y sin sus galones, para que no identifiquen sus rangos, hicieron rodar a padres, madres y niños de los mismos peldaños del que ayer cayeron los ciudadanos LGTB. Misma historia para cuando en las municipales, Fernán Altuve de Cambio Radical termino con la cabeza rota.

En el TL de mi cuenta en twitter, todo mundo asume que la violencia sufrida por los compañeros y compañeras LGTB se debe a una actitud homofóbica. Discrepo.

Es indignante que se responda con violencia a manifestaciones pacíficas. No es concebible que la represión sea la forma en que la autoridad aclara aquello que no entiende o comparte. Sin embargo, no se ha tratado de un asunto de corte homofóbico exclusivo, sino de la única respuesta que los de Asalto PNP saben dar.

No digo que lo que ocurrido no sea pésimo, digo que existe una forma institucionalizada de proceder y es la que utilizan. Esto es lo que hay que observar, antes que darle un giro estrictamente discriminatorio, que a mi ver, no ha sido de lo que se ha tratado el caso.

Esta “respuesta institucional” va a repetirse sin importar quiénes sean los ciudadanos destinatarios.

NOTA: Al final de la faena, los efectivos policiales retornan a sus esquinas: se encuentran a los extremos de la Plaza de Armas, todos los días.

Al respecto:

Golpiza a parejas LTGB en el centro de Lima (el morsa)

Muni de Lima se pronuncia: rechaza la agresión (y le da un enfoque de discriminación)

MHOL denunciará a la PNP (el comercio)

SANGRE EN LAS MEJILLAS (por Carlitos León)

Era 2010, era el día anterior al último día de 2010. Luego sería 2011.

Sin mucho ánimo, fui con mi novia por unas sandalias porque sin mucho ánimo iríamos a Ica, porque sin mucho ánimo estaba allá su familia y habían pagado a Los Pinochos, que empezaron con ánimo pero terminaron borrachos, para que toquen en eso que luego sería 2011.

El Centro de Lima me pertenece, y eso lo tenemos todos claros. Me siento seguro, tranquilo, confiado. Nada malo va a pasarme aquí, en el caso histórico de la ciudad. Camino y camino, buscando sandalias. No encontraré sandalias sino hasta muy tarde, en otro lugar, y creyendo que a buen precio.

No encuentro sandalias a pesar de la infinidad de tiendas de zapatos que inundan el Jirón de la Unión. Encuentro, apoyado, mirando la Plaza San Martín a Carlitox. Carlitox usa lentes, tiene una nariz prominente como la mía -cuando juntos, pensaban que eramos hermanos-, tiene una sonrisa abierte y honesta, de la que yo carezco.

Carlitox espera, mi novia dice que lo asustemos. Carlitox espera a un amigo, un poeta, sanmarquino, también escribe, creo que me dice. Yo ya no escribo sino cuando recibo estímulos como el relato que Carlitox me ha enviado ayer noche, junto a su mensaje en mi muro de facebook: “LA CRÓNICA ESTA LISTA. TE LA ACABO DE MANDAR AL CORREO.”

Carlitox espera al poeta, mientras yo busco sandalias. No tengo éxito y el poeta sanmarquino aparece. Parece buen muchacho, aunque no me persuado de que sea poeta. A ver, recitate algo le digo. Nadie ríe. Quedamos de tomar una cervezas en el Ciro’s, en Quilca, ni bien encuentre mis sandalias. Entonces, nos dice que no tiene celular, pues ayer, o el día anterior a ese, o el que le sigue, terminó en la Av. México, en La Victoria, borracho y entender muy qué pasaba.

Carlitox ha trabajado siempre, es un peleador que se enfrenta a cada día con una alegría y un temple que pocos tiene. Carlitox es de aquellos que se empeñan en vivir y en vivir a toda costa. Confunde mucho la realidad con la ficción, porque la ficción también se empeña en participar de su vida. Carlitox bebe un día, por su cumpleaños, y al día siguiente, mientras la resaca pasa, esta viajando a la selva, por un puñado de billetes y una anécdota a entrevistar a una emerretista, La Gringa.

Carlitox encuentra que hay un concierto, y compra tickets, y viaja a la Argentina porque es allí a donde tocan. Carlitox paga sus tickets fungiendo de profesor de natación durante un verano. No registra ningún ahogado.

Carlitox va por la vida dando pelea, feliz de la oportunidad de afrontar dicho desafío. A continuación un texto en el que Carlitox se relaja y se deja hacer…

________

SANGRE EN LAS MEJILLAS

(por Carlitos León)

 

Esto empezó así, tomábamos unas cervezas en Barranco con amigos del trabajo, y un hombre mayor entro al bar muy borracho, se derretía. Yo lo vi caer, todos volteamos a verlo luego seguimos tomando. Pero yo retrocedía la escena y la volvía a repetir lentamente. El hombre sangraba por las mejillas y no se quejaba, se le veía muy triste como si llorará por dentro. 

Después de tres cajas y media de cervezas no recuerdo como aparecí en el Centro de Lima, recuerdo escenas y claro el final, que no fue triste, tampoco de miedo, pero si muy raro, muy raro… pero muy dentro de lo normal.

Bueno, yo caminaba por una calle. Un amigo y yo caminábamos por una calle  que nos llevaría directamente al Munich, y al encontrarla cerrada, el optó por buscar un lugar con chicas, yo lo seguí con poco interés, no dábamos con el lugar.  Después de dar un par de vueltas y preguntas, llegamos a ¡Safarí! creo que en este punto empezó la pesadilla, y la sangre comenzó a tomar sentido.

Nos sentamos con dos chicas y pedimos una jarra de cerveza que nos costó, que le costó a mi compañero 20 soles, conversábamos con interés, yo conversaba con una chiquilla que tenía lindos ojos, y le preguntaba si podía tirármela, me dijo que eso dependía de la chica, pero que no todas lo hacían, me pareció raro, y me puse un poco triste, a veces suelo ponerme muy triste por cosas insignificantes, hasta yo mismo me sorprendo, es increíble.  Se pusieron de pie y nos dijeron que se iban a ir a cambiar. Pedí una jarra más y pagué con 50 soles, de los cuales nunca recibí mi vuelto.  Mi amigo hablaba con el mozo.

Me puse de pie aburrido, y caminé un poco por el lugar, había una mujer deslizándose por un tubo, y unos hombres besaban a una chica cerca del baño, caminé hasta el final de la barra, no era un lugar muy grande, doblé por el escenario y tomé el camino de vuelta mientras observaba a la mujer del tubo, al regresar veía las mesas, todas llenas, todos contentos, mi amigo había desaparecido de la mesa donde nos sentábamos. Le pregunté a una chica que estaba cerca si lo había visto, le di algunos detalles, solo movió la cabeza o algo así, tenía una ropa horrible, le pregunté si quería acompañarme al segundo piso, pero primero a un cajero, volvió a mover la cabeza, la tomé de la mano y salíamos hacia la calle por un camino angosto. Mientras le miraba las orejas, una mano salió de la pared y me detuvo, era mi amigo, le expliqué a donde iba, y él me dijo que no, le insistí tanto que me dijo que él me acompañaría.

Salir era volver a perdernos, y arriesgarnos a que nos roben, no pensaba en nada de eso, solo quería regresar y subir con esa chiquilla al segundo piso. Saqué 50 soles más, regresamos dando tumbos por las calles, pateando la basura, algunas botellas, jugando con los perros, ni siquiera volteaba a mirar hacia atrás. Llegábamos al Safari, lentamente el aire era más caliente. Por suerte encontré a la que buscaba y subí con ella al segundo piso, lugar extraño, la luz sólo cubría la entrada de las escaleras y quizás un poco más, las paredes eran de alfombra roja y con relieve dentado, unos asientos blancos de pollería se colocaban a la derecha, era una estación vieja de tren, un circo atroz y maligno, habían criaturas donde no había luz, las veía avanzar con prudencia y la boca hambrienta.

De igual modo, senté a la chiquilla sobre mis rodillas, me acercaba a su oído y le decía si podía arrodillarse, no me respondía, luego la besaba y estiró la mano tendiendo un puente hacia su boca, le solté los 50 soles, la volví a besar y se deslizó hacia la oscuridad, la oí gritar, ni siquiera me atreví a voltear, sólo estiré la boca. Fue excitante sobre todo por tener a esos monstruos detrás mirándome. Bajé al primer piso un poco más contento, y con ganas de bailar, pero ya no encontraba a nadie disponible.

Mi amigo no estaba, me acerqué a una gorda que se encontraba solitaria en la barra, le pregunté si quería bailar, suelo ser muy amable con estas mujeres feas, no tengo la menor idea de por qué, pero ellas también lo son conmigo, creo que les doy confianza. Me dijo que le invitará un trago, pero solo tenía algunas monedas, le sonreí y di la vuelta, busqué a mi compañero por todos lados, y no lo hallé. Fui al baño a refrescarme me miré en el espejo y me vi un poco cansado, distorsionado, mañana era viernes y tenía trabajo, no me asustaba la idea, deseaba tener más dinero para gastar.

Lo siguiente que recuerdo es a un hombre que me rebuscaba los bolsillos y viajaba en un taxi, mi compañero estaba a mi costado y a su lado otro hombre igual, hablé, los traté de amigos, para hacerlos sentir en confianza,  para que no se pongan nerviosos, me pedían más dinero, les dije que no tenía, me revisaron todos los bolsillos y yo me dejaba y le decía: Loco, no tengo más plata, te lo juro, y él me decía: ¿me lo juras? Y yo le decía: te lo juro, se llevaron algo de dinero, no mucho, lo poco que me quedó con esas niñas, mi nextel, mi celular, mi mp3, mis audífonos, un chicle. Les pedí mis papeles, y me dijeron: toma tus papeles, no sé cómo no se dieron cuenta de mi tarjeta, quizás…  también me devolvieron mis llaves. Cuando terminaron conmigo me botaron del taxi, frenaron en plena marcha, me preocupe por mi compañero, mi amigo, luego me preocupé por mí, no sabía dónde estaba, solo había un hombre en una esquina fumándose un falso, mi madre cree que fue un ángel. Me acerqué y le conté que me habían robado, me miró y observó la calle vacía, le pregunté por dónde podía salir, hacia dónde estaba todo, me dijo que caminará de frente, que la siguiente era México.

La calle se veía negra, el poste iluminaba un radio de 2 metros, donde se encontraba el fumador y yo, eran las 3am y me lancé a la oscuridad, nadie podría verme, caminaba rápido y confiaba que al final llegaría a la Vía Expresa, al llegar a la esquina mi compañero salió a mi encuentro y me preguntó si estaba bien, le dije que había que salir primero del infierno que había que caminar derecho, mi amigo cojeaba, le pregunté por qué cojeaba pero empezamos a correr, después volvimos a caminar, y él volvió a cojear, seguíamos lejos del final, yo llegué primero,  apareció un taxi, lo paré, le dije que nos habían robado, le grité a mi amigo para apurarlo a entrar al taxi, ni siquiera miré hacia atrás. Al llegar a mi casa, le pagué en el cajero más cercano. Mi amigo se sobaba la canilla, subió al mismo taxi y se fue corriendo. No nos despedimos.

Dormí unas horas y llegué temprano al trabajo, era horrible, todo era horrible. Me desperté y seguía en el trabajo. Salí de la oscuridad, lo recordaba,  luego recordaba la sangre en las mejillas de ese borrachín. Sé que todo tendrá un buen final, pero cuándo, eso me tiene preocupado. Volví la cabeza hacia atrás y mi jefe me observaba detrás de la mampara. Me quería asustar.

Egipto: guía breve de lo ocurrido-

Advertencia: a continuación una entrada prestada de andatela.com, sobre uno de los #presidentesparasiempre que han causado noticia en las última semanas.

Uno de los últimos grandes líderes de la edad moderna, de la distribución y pacificación de Oriente Medio.

Obviamente en total desmedro de su pueblo, y de los derechos de otros, pero afín a EEUU y a Israel.

Nacido en 1928, nos muestra en sus canas tapadas por la tintura la forma de ser el primer Presidente de Egipto que sobrevive en su cargo (hasta hoy, al menos, fecha en que este artículo se sube al prestigioso web site de noticias Andateala.com).

Asume la primera magistratura de su país el 14 de octubre de 1981, solo 8 días después de que a su antecesor Anwar El-Sadat le dieran un pase de granada, que lamentablemente -por un error de los mismos que se encargaron de la utilería en la película “El Cuervo”- ya se encontraba activada.

Educado en la Escuela Árabe de la Gigantografía Personal, adornó sus oficinas con retratos propios con cara sonriente, y pocas arrugas (inicio del photoshop), dando a entender a sus súbditos que el líder es bueno, como que va a reirse mientras le pedís una muerte rápida en lugar de la tortura.

Continúa con su acercamiento a Occidente, siempre que ello le acercara también a fondos dinerarios irrestrictos. Evidentemente triunfó.
Se presentó a reelección en los años 1987, 1993, 1999 y 2005; con tanta mala suerte que ganó cada vez. Ésto lo desesperanzó, ya que creía que era como en Gran Hermano, donde el que más votos saca se iría de Egipto. Porque seamos honestos, quién querría en su sano juicio vivir ahí?

En 2005, permitió la presentación de otros candidatos además de él, por lo que se lo vio competir contra “Elju Dío Su Cío”, “La Rana René”, Rosamel Araya y el prisionero a 1 día de ser ejecutado Abdullah Memorí. Pero su mayor oponente fueron los “Hermanos Musulmanes”, movimiento cuya denominación original es mucho más copada y rockera.

Hosni durante muchos años pudo controlar la “ira asesina árabe”, que es mucho más rápida que la “ira asesina norteamericana”, y comparable a la “ira asesina alemana”, con algunas recaídas de ataques suicidas en las pirámides con matanzas de turistas incluidas.

Al día de hoy, EEUU parece haberle quitado parte del apoyo político, también así su propio ejército que no ha salido a reprimir en las calles (cosa que no tienen empacho en hacer todavía en Sudamérica, dándonos a entender en qué nivel estamos); en respuesta Mubarak ha dicho que no se presentará a las elecciones de setiembre del 2011, Bielsa ya anunció que aceptaría ser técnico de darse ciertos resultados, más la alineación de cuerpos celestes.

Solo queda ver qué resultado termina teniendo ésto, o -en palabras de Hosni- “Me las tomo a mi mansión de 16 millones en Londres, y a chuparla!”