Hace algún tiempo, junto a otros, fundamos algo.
Le metimos esfuerzo, compromiso y dedicación.
Sacrificamos cosas, ganamos otras. Hicimos los más grandes amigos y maestros en el camino, y también hubieron a quienes perdimos o alejamos.
A la par de las clases, la familia, el amor y el trabajo, no claudicamos y siempre estuvimos empecinados en mantenernos a la vanguardia.
Hoy, aquello brilla con luz propia, sigue brillando sería más preciso decir, con una también brillante -nueva- camada de miembros y simpatizantes, y una cada vez más fulgurante dirigencia.
Aun nos convocan, de cuando en vez, para consejos, apoyo o donaciones; nosotros seguimos haciendo el aguante.
Mis queridos vanguardistas estoy feliz y les estoy agradecido.
Que la Vanguardia no se detenga!
Ustedes sabrán hacerla INDESTRUCTIBLE!