Cuando era pequeño, el pupiletras y el horóscopo eran motivo de pelea. Crecido, ambos pasaron a segundo plano.
Hoy, debido a que el taxista no traía cambio (me llevaba del Callao a la Agencia, ubicada en Velasco Astete), compre un diario.
De regreso, en el Metropolitano, leo mi signo:
“Evita que tu capacidad de trabajo se vea empañada por el agotamiento. Por más habilidoso que seas, todos tienen un tope”.
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