Lima 3, discriminación 0

Hace unos instantes, la serie de tv que paraliza Lima: “Al fondo hay sitio” cerró las filas del 2011. Las redes sociales no dejan de hablar del asunto. Sin embargo, hay algo que quiero compartir con quienes sé persisten en su compromiso por una país más democrático, libre, solidarios, de contenidos inclusivos e igualitarios.
Más allá de la suerte matrimonial de la pobre Teresita y de que Tulio Loza sea el papá de Isabela #OhMay!, es una satisfacción compartir las siguientes informaciones, las que por su relevancia quizá no aparezcan mañana en El Comercio, pero que son gran satisfacción en el corazón de un peruano joven y de a pie, que se mantiene terco en que las cosas cambiarán y que seremos parte de ese cambio… Así:

1.- Sancionaron a los Multicines UVK de Larcomar por la discriminación hacia Ricardo, artesano cuzqueño que no pudo reingresar a la sala donde disfrutaba de una peli en su primera visita a Lima. La Muni de Miraflores dejo claro cómo tienen que ser las cosas en ese distrito: clausura temporal de 7 días.
2.- Sancionaron a Seguros Rímac por la discriminación hacia una joven peruana a la que se le impidió sin justificación que se afilie a un seguro médico por tener síndrome de Down. Aquí INDECOPI multó a Rímac con 180 mil soles (de los cuales la agraviada no verá nada, gracias sistema jurídico peruano).
3.- El IPD dispuso que el niño Diego Bráñez acceda a jugar el campeonato de golf. Junto a ello, se van a revisar los criterios de acceso a diversas disciplinas, en aras de democratizarlas (esto en las distintas federaciones que existen).

En suma, más allá de la pobre Teresita que anda joven y tendrá ocasión de casarse el día menos pensado, ha sido una buena semana en la lucha contra la discriminación, la desigualdad y aquellos tratos distintos que no encuentran ninguna justificación que los ampare.
En el año 2009, ingresé a la Defensoría del Pueblo, en la Adjuntía para los Derechos Humanos y las Personas con Discapacidad, me formé como profesional y me desempeñé como investigador y comisionado. Aprendí mucho, por lo que hoy -y con motivo de los puntos reseñados- agradezco a mis compañeros, jefes y la institución toda por haber reafirmado en mi un compromiso sincero y fecundo con el otro, en el cambio, en la democracia, en la posibilidad de construir un país mejor, uno distinto a partir del trabajo diario y entregado. De modo especial, deseo señalar que desde mi primer día, la discriminación y la desigualdad fueron los temas que me tocaron asumir y las banderas que seguimos sosteniendo. Este último párrafo ha querido dejar testimonio de que es la Defensoría del Pueblo una institución -compuesta por personas valiosas- que de modo silencioso, algunas veces, y detrás de bambalinas, muchas otras, vela porque el país sea un lugar mejor. De por allí vengo yo, en los últimos años, de por allí también la idea de que es posible dar la pelea no solo contra la pobreza y por la inclusión, sino contra la discrminación y la desigualdad toda.

ps.-ustedes perdonen el desorden.
nota 2: se levanta el Estado de Emergencia en Cajamarca!

Sandro Mariátegui

Sandro Mariátegui en Acción Popular saluda al padre de Mesías Guevara. Lima, 2011

Sandro Mariátegui en Acción Popular saluda al padre de Mesías Guevara. Lima, 2011

Sandro Mariátegui Chiappe (Roma, 1921), líder histórico de Acción Popular, hijo del Amauta, ha cumplido 90 años. Me llama la atención que siendo hijo de José Carlos Mariátegui, sus banderas no hayan sido rojas, rusas, chinas, ni marxistas, ni ninguna de las de ese elenco, sino que se haya hecho a ese nacionalismo extraño, democrático y popular, a ese “El Perú como doctrina”.

Paiján 1

(ficción)

Oscura y polvorienta. Ruidosa y desordenada. Las cosas han cambiado desde 1994, última vez en que recuerdo haber estado aquí.

La vieja acequia que cortaba el ingreso a la ciudad a una cuadra de la Plaza de Armas ya no existe. Aquel viejo gimnasio al que acudimos pensando que en un mes sacaríamos los músculos negados por toda la vida, tampoco. La vieja casa de fotografía cargada de ilustraciones de los primeros transportistas, los primeros negociantes, los primeros curas, las primeras comuniones y los primeros matrimonios ha sido reemplazada por un centro de fotocopias, recargas, internet y gigantografías.

La calle en la que habita mi bisabuela de 104 años se llama Zarumilla y se mantiene idéntica a como la recuerdo: hecha de tierra, con veredas angostas y gatos y perros.

Hoy, en aquella casa, mi padre estudia, repasa, resalta, escribe escribe escribe con sus manos en un papel bond. Tiene 58. Para cuando cumpla 60 habrá realizado uno de sus sueños. Por ahora se aplica leyendo sobre derecho ambiental y me pregunta y pregunta cosas que no he olvidado porque tuve al mejor profesor de la materia.

Mi madre -que es quien llego a habitar esta vivienda- hace poco sustentó (con honores, como nos encanta decir) su tesis y es ya magíster. Ella, caminaba largas horas desde Mocán a Paiján para acudir a la escuela. Concluido el colegio, enrumbo a Lima a la Escuela de Enfermería. De entonces a ahora, es enfermera en el Hospital Loayza. De esos días, recuerda mucho el sol, a su papito (mi bisabuelo) y a su padre (el del abandono y de quien llevamos los apellidos). Recuerda también a los animales, a mis tíos abuelos que jóvenes entonces tomaban prestados sus ahorros para disfrutar un buen fin de semana. No olvida las veces en que le pegaron porque el tubo de la lámpara se le caía, ni las veces en que fue salvada de tal reprimenda por mi bisabuela de 104 años, veces en las que corría atravesando la vieja acequia, la vieja casa de fotografía, y las modernas imágenes -de aquel entonces- de los primeros transportistas, los primeros negociantes, los primeros curas, las primeras comuniones y los primeros matrimonios.

Oscura y polvorienta. Ruidosa y desordenada. Las cosas han cambiado desde 1994, última vez en que recuerdo haber estado aquí, en Paiján.