A continuación un amague de caso del Seminario de Integración en Teoría General del Derecho en el que participamos como Adjuntos de docencia.

jubilados
La joven administración de Dyack Orama, en la República de Jaznardia, ha promulgado una Ley que prescribe la afiliación automática a planes de ahorro y jubilación.

En muchos países del mundo, como Jaznardia, los gobiernos proporcionan planes de pensiones para garantizar que sus trabajadores tengan suficiente dinero para la vejez. Sin embargo, el futuro de muchos de esos planes está amenazado.

Esto se debe a que: i) las personas viven más y tienen menos hijos; y ii) dado que las pensiones de los trabajadores jubilados las sustentan los trabajadores activos, es importante que estos no disminuyan, pero como esto no ocurre así, tendrán que subirse los impuestos o tendrán que bajarse las pensiones.

Si bajan las pensiones, la administración de Dyack Orama ha pensado con acierto que, será necesario que los trabajadores ahorren para compensar la diferencia.

 

Una alternativa:

Se ha presentado la siguiente propuesta: i) dado que las empresas están obligadas a aportar un 50% de lo que el trabajador aporte a su fondo de ahorro y jubilación, siempre que este aporte no sobrepase el 19% de su sueldo ni sea menor al 10%; y ii) dado que es necesario realizar ciertos trámites para que dicha liberalidad empresarial opere, se ha promulgado una norma que aplica como opción por default: i) que sea cual sea el plan o sistema de ahorro y jubilación al cual se encuentre suscrito el trabajador, se aplicará un descuento del 10% de su sueldo para fines de ahorro y jubilación; y ii) que sea que el trabajador esté afiliado al sindicato o no, por default, autoriza al sindicato a realizar en su representación y para su beneficio los trámites para acceder a los aportes empresariales a sus respectivos fondos de ahorro y jubilación (posteriormente se debitará de cada cuenta, los costos de tramitación).

La iniciativa ha sido aprobada por la Cámara de Representantes como la Ley General “Ahorre más mañana”, y se sabe que todo esto se debe a un importante y recién conformado grupo de lobbystas conocidos como “Los Representantes Anónimos de los Trabajadoritos Asociados: RATA”, quienes han redactado el proyecto y lo han justificado ante diferentes representantes.

Por su parte, los integrantes de la “Sociedad Jáznica de Empresas e Industrias” están pensando tomar acciones legales contra dicha medida, pues los hace incurrir en diferentes costos, por lo cual han amenazado incluso con generar despidos. Su argumento fuerza gira en torno a la restricción a la libertad que se hace a los trabajadores, al ofrecer como opción por descarte la suscripción al descuento del 10% del salario y los costos de tramitación. Al margen de que siempre se pueda generar una variación en la opción desde el momento 1, estiman que se distorsiona el mercado, pues incluso quienes no necesitan de dicho aporte, ahora por default están contando con él.

Son datos de interés:

El nivel de cobertura ha aumentado de 15 a 93%.
Sólo un 31% ejerce la preferencia, en el sentido de mover la opción por default, sea para cambiar la misma o para volver sobre ella.
El 98% acepta la opción tal como viene, toma conocimiento cuando se le aplican los descuentos y se le cobra el servicio brindado por el Sindicato.
Los sindicatos, que alimentan al grupo lobbysta, destinan el 70% de estos nuevos ingresos a dicho grupo, así mismo vienen realizando otros estudios para hacer pasar otras leyes.


El asunto es: pasa algo con esto de la presentación de las opciones por default, son buenas en unos casos y malas en otros?, eficientes o no?… y el lobby?… etc.


nota:para el caso nos hemos basado en el capítulo 6 del libro de Sunstein y Thaler, NUDGES.

los intelectuales

Octubre 14, 2009

A continuación replicamos la entrevista aparecida hoy en La Nación, realizada al maestro y amigo, don Roberto Gargarella, como siempre, los comentarios sobran, queda el firme deseo de que la academia nacional sorprenda en algún momento con ejemplares de talento, claridad y fuerza semejantes.

Como ciudadanos, perdimos el control sobre la política

La protesta social tiene sus orígenes en el incumplimiento del Estado, advierte el jurista.

“Hoy, como ciudadanos, hemos perdido el control sobre la política y sobre la vida pública. Es lo contrario de un proyecto progresista, que exige, ante todo, romper con la desigualdad económica y la de- sigualdad política.”

El jurista argentino Roberto Gargarella, reconocido por sus aportes en materia de derecho constitucional, es consciente de que la Argentina tiene una Carta Magna “muy exigente”. Y sostiene que “ver la distancia que hay entre los compromisos constitucionales y la práctica constitucional es muy dramático, pero también muy apasionante”.

Doctor en Derecho por la Universidad de Buenos Aires (UBA), con un máster en Ciencia Política por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso) y doctor en Jurisprudencia por la Universidad de Chicago, Gargarella, de 44 años y autor de más de una veintena de libros, investigó recientemente y escribió acerca de los límites a la respuesta penal punitiva, la teoría constitucional y la concepción deliberativa de la democracia.

-¿Qué es la democracia deliberativa y en qué se diferencia de otras concepciones de la democracia?

-La idea de democracia deliberativa considera que las únicas decisiones públicas justificadas son las que resultan de un proceso de discusión inclusivo, sin grupos marginados. Algo que no ocurre hoy en la Argentina, donde hay voces y grupos sistemáticamente ausentes de la toma de decisiones. El Congreso se especializa en tomar decisiones a partir de la imposición de una mayoría que levanta la mano. Y aunque eso es una condición necesaria en la construcción de una decisión democrática, no es una condición suficiente para ello. Ni siquiera es suficiente para que la decisión sea constitucionalmente válida.

- ¿Cómo debería plantearse el debate sobre la protesta social? Usted dice que es inapropiado hacerlo como si se tratara de tornar compatibles el derecho de libre circulación con el de los manifestantes a expresarse.

-Muchas veces las causas de la protesta social tienen que ver con el incumplimiento del Estado de sus propias obligaciones constitucionales. Antes de apuntar el dedo hacia quienes se quejan por las faltas graves cometidas por el Estado, habría que dirigirlo hacia las autoridades y preguntarles por qué no cumplen con sus obligaciones legales. Si dejamos de lado esta pregunta para empezar a discutir hasta dónde llegan los derechos de los taxistas o las ambulancias, trivializamos el debate.

-¿El derecho a expresarse no debería tener límites?

-Por supuesto que hay límites. Pero el derecho a expresarse y, sobre todo, el derecho a la crítica política es -así lo llamaría- el derecho de los derechos, ya que es condición para el sostén de los demás derechos. Cuanto más restringimos la crítica política, más ponemos en riesgo el resto de la estructura de derechos.

-¿Por qué el Estado incumple desde hace décadas sus deberes constitucionales de garantizar los derechos sociales básicos de la gente más necesitada?

-A cualquier gobierno le interesa transformar los derechos en favores que da o deja de dar a discreción, haciendo que los grupos afectados vayan a pedirle de rodillas aquello que en realidad el Estado debería asegurarles incondicionalmente. Todos los gobiernos, y éste también, tratan los reclamos por derechos como si fueran reclamos por privilegios.

-¿Cómo se puede garantizar que los gobiernos futuros cumplan con su obligación?

-Ahí la Justicia puede cumplir un rol extraordinario que, lamentablemente, ahora cumple sólo a medias, por miedo o por razones políticas. Por eso, la disputa en torno del Consejo de la Magistratura es tan seria, aunque no lo parezca: controlar al Consejo sirve para poner a los jueces bajo amenaza.

-¿Cómo se llegó a esta separación borrosa entre los tres poderes?

-Al consagrar un sistema de autoridad concentrada en el Poder Ejecutivo, permitimos que gradualmente se distorsione toda la estructura de frenos y contrapesos. Hoy, como ciudadanos, hemos perdido el control sobre la política y sobre la vida pública en general. Es lo contrario de un proyecto progresista, que exige, ante todo, romper con la desigualdad económica y la desigualdad política.

-¿Qué salida ve para esto?

-Me parece posible definir ideales regulativos que tienen que ver con el respeto de la autonomía individual y el autogobierno colectivo. Son ideales por los que luchar. No sé si es fácil llegar ahí, pero es importante, al menos, tener claro hacia dónde dirigir los esfuerzos. Muchos de nuestros problemas tienen que ver con que no tenemos demasiado claro hacia dónde ir.

-¿Por qué usted escribió que la lectura que se hizo de los orígenes del constitucionalismo latinoamericano fue la menos atractiva posible?

-Entre las opciones constitucionales que teníamos optamos por una muy restrictiva de las libertades políticas, con una fuerte concentración de autoridad en el presidente, lo cual fue una decisión muy mala. Cualquier demócrata, cualquier persona con espíritu igualitario, debe temer y resistir siempre la concentración del poder. Nuestra Constitución creó un Poder Ejecutivo más fuerte, que luego fue arrinconando a los demás poderes.

-¿Qué relación encuentra entre la desigualdad política y la económica?

-Una sociedad marcada por la desigualdad política y organizada alrededor del mercado reproduce la desigualdad entre sus miembros y socava los lazos de solidaridad. Ambas desigualdades se refuerzan. Hoy llevar adelante tareas solidarias es un ejercicio heroico porque todos los incentivos institucionales están orientados en dirección opuesta. En sociedades más igualitarias los lazos cívicos son más fuertes, así como las posibilidades de relacionarse con los demás y ver a los otros como iguales.

-¿Cómo describiría la democracia argentina?

-Una democracia liberal conservadora, con un limitado respeto a las libertades civiles, fuertes restricciones en las libertades políticas de la ciudadanía y una marcada desigualdad en la distribución de los recursos, que afecta al resto de la estructura democrática.

-¿En qué cosas cree?

-En el respeto simultáneo a los valores de libertad individual y autogobierno colectivo; en maximizar la libertad individual y la capacidad de la ciudadanía de tomar control sobre sus propios asuntos. Hemos convivido con regímenes conservadores que negaron las libertades individuales y políticas, y con regímenes liberales que fueron más respetuosos de las libertades personales, pero muy hostiles a las capacidades colectivas de los ciudadanos. Las mejores tradiciones igualitarias requieren la reivindicación de las libertades personales junto con la igualdad política. Esta tiene que ir de la mano de la igualdad económica y asegurar condiciones materiales que nos permitan vivir en comunidad.

EL PERSONAJE

ROBERTO GARGARELLA
Jurista

  • Profesión: abogado

Edad: 44 años

Docencia: profesor en la Universidad Torcuato Di Tella y en la Universidad de Buenos Aires. Investigador visitante en Harvard, Columbia, Texas y Nueva York .

Sus libros: Los fundamentos legales de la desigualdad, El derecho a la protesta, E l primer derecho y La Justicia frente al gobierno .

Autores preferidos: Carlos Nino, John Rawls, Gerald Cohen

Para LA NACION, por Mori Ponsowy

el pez moral

Septiembre 29, 2009

pezweonpresenta

NOTA: el gran Dude Analyst, Santino Corleone, avisa que pronto tendremos una tremenda sorpresa en este su blog amigo, cortesía del PEZWEON!

Pronto que no hoy, escribire sobre como el INDECOPI en una necedad sin precedentes no quiere registrar al PEZWEON por considerar que atenta contra la moral y las buenas costumbres.

Chesu, Aja, La chuchi, el trolo, etc., etc. y etc. habran tenido -de estar registrados- problemas similares?

La moral de quien? mia, suya, del rey de asnardia?

y que es moral?, donde los linderos?

y la parodia?

Pronto la sentencia de primera y los comentarios de rigor.