el otro asalto navideño.

Diciembre 29, 2009

Por el trajín de estos días casi olvido compartir en este canal un texto sabroso del genio Giancarlo Poma Linares, editor de cultura de la revista Puntos Suspensivos.

Aquí para su disfrute:

Querido Papá Noel:

Ante todo, mea culpa. Soy yo el pendenciero que le quita las frutas confitadas al panetón (y ni siquiera me las como); soy yo el inescrupuloso que desenchufa las lucecitas del árbol a medianoche solo para cargar la batería del celular. Ajá, el ultimate tumbalafiesta. A la hora del villancico, tarareo el Aserejé. Hasta me robo el Baltasar de los nacimientos para acusar a la gente de racista. Y sé que no tengo excusa, Noelito, pero tú me conoces. Parafraseando a Luis Hernández: tú me manyas, cuñao. Ya que supuestamente la pegas de panóptico y tienes una memoria de mil terabytes, recuerda la Nochebuena del ’92, cuando me quemé los dedos manipulando una chispita Mariposa y nunca hubo otro chiquillo más monse, ¿no?

En fin, a lo que iba. Admito que siempre me niego redondear el vuelto del supermercado (porque Cáritas no se quedará con mis cuatro céntimos) y que me hice el dormido aquella vez que una abuelita con hemiplejia se subió al micro, pero no arrojes todavía esta carta al reno de la basura, que no escribo por ningún regalo. De veras. A diferencia del resto de mamones egoístas que sólo se acuerdan de ti para pedir un Play Station 3 o el calzón usado de Tilsa Lozano, lo que yo quiero es ofrecerte mi solidaridad en este difícil momento que te ha tocado vivir. Porque yo sí que me di cuenta, eh. Yo sí que me hice la idea de cómo se te habrá laciado la barba cuando te enteraste del fiasco que fue Copenhague.

Pero qué podías esperar de tanto mastuerzo junto, Noelito. El que menos se hizo el loco en Dinamarca y pronto de tu Polo Norte no quedará ni raspadilla. ¿Te habrán twitteado al menos para reubicarte? Mínimo, Hu Jin Tao debería portarse con un chalecito (o al menos el quinto piso del Instituto Confucio). Y te dije que Obama no era de confiar. Más te hubiera valido llevarle regalos a Angobaldo.

¡Por eso hay que espabilarse, Noelito! Si el mundo ha decidido darte la espalda, Dios los coja confesados (y con harto lubricante):

- ¿Te has fijado cuánto gana la Coca Cola anunciando al «verdadero Papá Noel»? Anda y cobra regalías, barbón. Y ni qué decir de cuánto ofrecería Pepsi por la exclusividad. Generation Next, ahí está el billete.

- ¡Cierra esa inútil fábrica de juguetes! Organiza a tus duendes y mándalos a Taiwan a hacer zapatillas por tres dólares diarios (y coge tu comisión, que se te escapa la tortuga).

Más en:

SATAN CLAUS IS COMMING TO TOWN!

memorias de un fan

Octubre 10, 2009

Inicia, aun en beta, puntosuspensivos.pe

Aquí algo de lo que podemos encontrar:

Pocos intelectuales, como Noam Chomsky, tienen la suerte (o la desgracia) de que sus conferencias, sobre temas tan serios como la política externa norteamericana y tan complejos como la Gramática Generativa, parezcan un concierto de los Rolling Stones con un lleno total y groupies con posgrado agrupados detrás de bastidores como si fueran quinceañeras. De acuerdo con Bono, vocalista de U2, Chomsky es un “rebelde sin pausa”, detestado por George Bush, amado por Hugo Chávez y asesinado por The New York Times. ¿Quién se esconde detrás de este icono disidente? Nunca lo sabré, solo puedo atestiguar cómo lo conocí y cómo le terminé alquilando mi voz durante tres horas.

Un poco más?, bueno:

Chomsky boot camp

Cuando me enteré de que yo iba a ser el intérprete simultáneo de Noam Chomsky, tanto de la conferencia en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos como de la única entrevista que iba a conceder a un medio escrito, solo atiné a recordar lo que había sucedido hace apenas unas semanas. El 20 de setiembre, Chávez citó a Chomsky ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, cogiendo el mismo ejemplar de tapa dura que yo compré aquella vez en Nueva York, mientras gesticulaba con su labia caribeña: “Soy un lector asiduo de Noam Chomsky, así como de un profesor norteamericano —John Kenneth Galbraith— que murió hace un tiempo”. El intérprete simultáneo de la ONU repitió y omitió: “Soy un lector asiduo de Noam Chomsky que murió hace un tiempo”. En los días siguientes, la noticia se convirtió en la comidilla de los diarios del mundo, The New York Times sacó un provocativo artículo con guiños a Harper Lee: “¿Quién mató a Noam Chomsky?[3]”. La oposición venezolana se regocijó con la noticia que revelaba a su odiado presidente como un iletrado con “lagunas culturales”[4]. Periodistas chavistas declararon que esa mentira era un complot perpetrado por la maquinaria propagandística del imperialismo yanqui contra la revolución bolivariana. No sé si fue complot o no, pero lo cierto es que el intérprete de la ONU, a causa de su tremenda metida de pata, había provocado un asunto de Estado donde Noam Chomsky cual profeta había sido asesinado y resucitado en menos de 48 horas.

No quería que me pasara lo mismo que le pasó al susodicho: ¿Qué será de la vida del intérprete? ¿En qué isla desierta estará exiliado? Por eso es que decidí instaurar un campamento chomskeano en las cuatro paredes de mi casa, ya que la vida del intelectual vivo más importante del mundo, según The New York Times, dependía de mi boca. Durante dos semanas seguí una férrea disciplina: desconecté el teléfono, apagué el celular y la terma, boicotee los delivery de fast food, dejé de beber Coca Cola, corté el cable del Internet, llené la refrigeradora de víveres y boté, con la convicción de un monje tibetano, el televisor al tacho de basura. Tenía que liberarme de toda interferencia alienante que ablandara mi conciencia y me lavara el cerebro por medio de sitcoms como Friends o con comerciales de lencería, pues de acuerdo con Chomsky, la caja boba es para las democracias lo que una cachiporra es para los Estados totalitarios, pues la única finalidad de la caja boba es mantener al pueblo bobo. Para complementar la disciplina, me levantaba en el alba con una ducha de agua fría, hacía lagartijas y planchas antes de comenzar el régimen de lecturas chomskeanas hasta que cayera la noche mientras repetía incesantemente el lema orwelleano: “War is peace, freedom is slavery, ignorance is strength”.


Los invito a seguir leyendo y aventurarse a participar de este espacio concebido para todos aquellos que tenemos algo que decir…

puntosuspensivos.pe

residente

Junio 28, 2009

Estuvo por Lima, Calle 13.
Edward Venero, con quien nos encontramos el sabado pasado en el Bar del Hotel Bolivar, diseNador de nuestra revista Puntos Suspensivos y amigo dilecto, vistio al Residente.
Nuevamente, las palmas para el Venero, se adjuntan las imagenes y el cariNo de siempre.

Para los fanaticos> las camisetas estan disponibles (corran que se agotan), y tambiEn pueden votar por el diseNO Venero para la nueva camiseta de la selecciOn peruana.

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