El vodka y el vietnamita del infierno (de Sebastián León de la Rocha)

Ando sin tiempo, pese a algún amigo sostenga lo contrario.
Ahora comparto un poco de un texto ajeno, again, del gran Sebastián, que aparece publicado en el otro blog en el cual también participo.

Sin mayores preambulos, les dejo con el buen Sebastián, quien os regala un buen relato… les dejo para que aproveche…
http://www.voltairenet.org/IMG/jpg/maho3902.jpg
Así que entro en la jodida tienda y miro bien al tipo del mostrador. Me muero de sed y pretendo comprar algo para beber en el camino.
– EH, DAME UN VODKA.
El tipo me mira, me escudriña por debajo de la barba.
– ¿IDENTIFICACIÓN? me dice el puto vietnamita.
– NO LA TENGO, ¿NO VES QUE TENGO BARBA?
– NO TE DARÉ NADA AMIGO. NO VENDO ALCOHOL A MENORES.
Entonces el tipo logra molestarme, porque puta madre, a mí no me vienen con mariconadas.
– ¿MENORES? ¿MENORES? HE PELEADO EN UNA MALDITA GUERRA. ¿VES ESTAS MANOS, JODIDO VIETNAMITA? ESTAS MANOS HAN MATADO MÁS CHINOS DE LOS QUE VERÍAS EN TU PUTO ÁRBOL GENEALÓGICO.
Me mira mal, me pide que me vaya de la tienda y revisa bajo el mostrador. Tiene un arma el jodido chino, una Ithaca o algo así. Así que no voy a esperar a que un puto marica me amenace, porque mierda, estas manos han matado hombres. Así que me lanzo sobre él y en dos segundos tengo mis manos sobre su cuello y oprimo y aplasto su puto cuello como si estuviera jugando con masilla.
– ¡CHINO DEL INFIERNO, DAME EL VODKA!

El cajero no reacciona así que lo jalo con ambas manos y golpeo su cara con la registradora. Lo hago una vez más por siacaso y… (termina de leerla aquí!)

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Un comentario en “El vodka y el vietnamita del infierno (de Sebastián León de la Rocha)

  1. Reviso tu blog exactamente después de leer a Hildebrandt y antes de empezar a buscar algo del especial del humor en youtube. Ahora que me pongo a pensar en ello, creo que el orden o la costumbre adquirida a ciegas tiene en realidad una lógica inconsciente. Canchaya, confío en que no pierdas el empuje nunca, que sigas escribiendo periódicamente sobre esos temas que tanto te apasionan, que termines por perfeccionar ese humor tan propio -como soez- que tienes y que por sobre todo conserves el insomnio que nos hace parecernos en algo. Por lo demás sabes que yo soy bien hombrecito y en eso sí que guardamos nuestra distancia.

    Un abrazo de hermanos y sin mariconadas, jejejje,

    Edward.

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