Gracias 12 de abril (pésimo relato: sin palabras)

Ayer fue 12 de abril.

No considero que sea un hecho relevante, en la medida que siempre he creído lo que bien plantea, quien fuera amigo mío alguna vez, y ahora responda al nombre de “El vengador anónimo“, cuando comenta una serie de falacias, y cito la falacia en cuestión:

Ad Onomasticum: es la que todo pelotudo usa por creer que el dia que nació es relevante para algo. Sigue la forma de:

X porque es mi cumpleaños

Por ejemplo: “oe de hecho vente para unas chelas, mira que es mi cumpleaños”
(puede combinarse con la anterior)
Por ejemplo: “brother no seas cabro, mira que es su cumpleaños.”


!2 de abril, mi cumpleaños.

Este en especial y salvo algunas llamadas y mensajes, el día se mostro un tanto gris.

Un hálito de soledad acompaño la llegada del día. Confieso que en la víspera, intentamos salir en familia, pero honestamente la semana había sido demasiado dura conmigo y lo único que yo deseaba hacer era descansar.

Ni siquiera cenamos fuera. Les pedí a mis padres que compraran algo y lo comiésemos en casa.

Rechacé, en la víspera también, tomar unas cervezas a la salida de mi clase de los viernes en la maestría, nada más y nada menos que con el profesor del curso y el señor adjunto (cosa que considero no debí hacer).

El sábado esperé, confieso, algunas llamadas que no llegarón. En la noche, corrí igual suerte con la presencia de algunos amigos que jamás faltaron pero que quizá se ausentaron deliberadamente como protesta para con los acontecimientos que estoy próximo a contar.

Lo único que hice el sábado fue leer El Comercio[1] y El enigma de París[2]. Hacia la tarde, vino mi novia a verme y salimos a hacer unas compras y una devolución: con tan buen tino mi madre y mi novia se las ingeniaron para comprarme el mismo obsequio: EL MISMO OBSEQUIO, una billetera Alda, comprada al mismo vendedor, en la misma tienda.

Fuimos antes de ir a Alda, a Polvos Azules, a comprar un par de zapatillas para mí[3], encontré unas Nike estilo Forrest Gump.

Luego fuimos a Plaza San Miguel, donde luego de ver el tema Alda, tuve que comprar mi torta de cumpleaños.

Confieso que a estas alturas del partido no tenia muchas ganas de celebrar nada.

Manejé a casa, frustrado porque una vez más no pude cortarme el cabello.

Al subir las escaleras a casa, me sentí aliviado de llegar y poder tirarme a dormir o que sé yo. Confieso que me alegro mucho el mensaje de voz de un tal Felipe, que prometía hacer su mejor esfuerzo por llegar a casa, contra viento y marea. Y también confieso que me entristeció –un poco- la llamada de un tal Gonzales, confirmando su ya premeditada imposibilidad de llegar a casa.

Toque muchas veces la puerta de mi casa, no tenía mis llaves conmigo.

Las luces estaban apagadas, cosa que me hizo sospechar que algo no andaba bien. Toque con mayor insistencia pues me desespera esperar en las puertas cerradas. Mi novia hizo algún comentario que no me hizo mucha gracia[4].

Por fin, una voz soñolienta me abrió. Empuje la puerta y entre con todo el ánimo de llamar la atención frente a la demora y de dejar los bultos que traía a buen recaudo.

No había terminado de ingresar cuando:

SORPRESA![5]

Allí estaba medio mundo, inundando la paz de mi hogar. Aplaudiendo, riendo, hurgando ontológicamente la expresión de cojudo que traía a cuestas.

Confieso: ME QUEDE SIN PALABRAS.


No sabía si agradecer o pedirles que se larguen de mi casa. Sólo atine a decir GRACIAS!

No pude articular discurso alguno, y balbuceé palabras inconsistentes e inorgánicas.

Recibí una gran cantidad de abrazos y besos, la cual no se condice con los regalos que no llegaron[6].

Mi casa llena de globos, con escrituras en los espejos, del tipo: “MARTIN-TIN-TIN!, FELIZ CUMPLE!, EL VANGUARDISTA”.

Es tarde, y este texto es malamente descriptivo.

Ahora trataré de decir algo que tenga más sustancia.

Nunca me habían organizado una fiesta sorpresa de cumpleaños, y nunca he creído merecerla: ahora ya creo!

Me llena de orgullo, emoción y felicidad tener una familia que se ha hecho grande este año, tiene nuevos miembros. No pondré nombres, pues ellos saben bien quienes son, y les estoy agradecido.

Me hace feliz el renovado afecto de quienes siempre están allí.

El día de ayer ha sido un lujo: un profuso número de vanguardistas, amigos, hermanos: FAMILIA!

No tengo palabras y es un tema que empieza a molestarme.

Agradezco a todos los presentes en mi humilde hogar. Y agradezco más a quienes tuvieron la disparatada idea de organizar ello.

Sé ahora que se cursaron mails, llamadas, mensajes de texto. Que se coordino, llego temprano, inflo globos, decoro, cocino, y etc.

Me reafirmo: NO TENGO OTRA PALABRA que decir, que no sea: GRACIAS!

Estoy muy agradecido y en deuda.

Se me ha hecho feliz y la presencia de todos allí ha sido el mejor regalo que puedo recibir.

Me alegra saber que los lazos que me unen a muchas personas son así de fuertes, y me llena de gozo saber que se me tiene alguna estima.

Ayer me he divertido muy mucho.

Un hermano, en la distancia me dice:

“a celebrar que no todos los días la gente tiene el deber de aguantarte más de lo usual.”

Y yo le creo, como siempre hago y he seguido su consejo. Lo he seguido, además, gracias a ustedes, mis amigos.

Ha sido un cumpleaños que JAMAS olvidaré y se los debo a ustedes.

Gracias por estar allí,

Gracias por ser fieles compañeros de ruta, por compartir los mismos sueños, ideales y aspiraciones,

Gracias por su cariño sin límites y su amistad gratuita,

Gracias por hacerme sentir importante, especial y valioso…y por aguantarme!

Sospecho que no es fácil, pero ustedes lo hacen bien!

Gracias, sólo GRACIAS!

m.

ps.- Agradezco los mails que no responderé, pues no puedo escribir a la altura de los mails recibidos. Y pido se me disculpe por caer a las 4am, mientras la cosa terminó a las 8am, con gente haciendo trampa en el juego del tutti fruti.

Ah, mañana fotos! o cuando haya tiempo, por ahora, un adelanto.


[1] me suscribí para las ediciones de fines de semana y para poder así participar de los descuentos como suscriptor

[2] Gracias Club de Lectores.

[3] Confesé para sorpresa de los presentes en mí casa, las razones de dicha decisión.

[4] El cual también compartí ayer con los presentes.

[5] Y tres metros de ese endemoniado spray que usan en las fiestas y que bota algo que no es espuma y se asemeja más a una suerte de plastilina

[6] Destaco un texto de Bolaños que me regalo alguien, demostrándome con sus gestos y modo de ser, que él tiene la grandeza que yo no tengo. Y dando cuenta con ello, que a veces uno se equivoca.

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3 comentarios en “Gracias 12 de abril (pésimo relato: sin palabras)

  1. ..o sea jelow…yo hago todo y ni un creditaje por eso…xD!

    gracias a mi tuviste fiesta surprise…xD!

    se te kiere por montones… :P

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