Socialismo para ricos

Salgo del seminario de Civil y Procesal Civil 1, con Cecilia O´neill.

Entró a la oficina donde suelo trabajar, me encuentro con GG, esta presente el Chino, también, de espaldas a mí y de cara al monitor, utilizando la pc de modo rudimentario esta el Mono (así es!).

Sobre la mesa redonda y de madera, sobre una ruma de papeles, libros, cartas, oficios, mas papeles, más libros, files, notas, apuntes desordenados… veo un papel impreso: Página 12. Socialismo para ricos.

Es tarde, me apresuro en comer los 3 trozos de pizza que han dejado para mí. Me voy.

De regreso a casa, decidó si proseguir este mes con el tema del italiano (las finanzas andan mal, te puedes imaginar), me pregunto también porqué diablos Woody Allen tenía preguntas tan cañas (“Pensamiento: ¿Por qué mata el hombre? Mata por comida. Y no sólo por comida: con frecuencia debe ser por la bebida” -sin plumas-).

Al llegar, recuerdo que vi el texto: Socialismo para ricos. Página 12.

Llego, respondó uno correos, informo a los miembros del grupo de nuestra reunión con el decano del Colegio de Abogados de Lima (me doy couenta de dos cosas: i) suena importante, ii) como conversaba con Joel y Dyer en la tarde, el msn ha destruído mi capacidad de hacer un uso apropiado de las tildes), recomiendo el libro de Woody. Recojo las copias de “12 hombres en pugna” para la clase de Filosofía del Derecho (dicho sea se rumorea que tomaremos control de lectura).

Abro el blog de Vanguardia, mientras escribo un post en el mismo blog sobre METIS PALAS PUCP (el futuro de la onda). Desde el blog, doy click a Página 12 (esta como enlace).

Leo, leo, leo.

Decido copiar, pegar y difundir:

Socialismo para ricos

Por Joaquín Estefanía *

La impaciencia por saber si sería aprobado y conocer la letra pequeña del plan de rescate financiero de la administración Bush ha impedido detenerse con la atención debida en la quiebra de la principal caja de ahorros de EE.UU., Washington Mutual (WaMu). Esa quiebra –la mayor de una entidad financiera en la historia norteamericana– supone otro salto cualitativo en la naturaleza de la crisis. ¿Por qué? Porque esta vez ya no se trata de una institución mayorista, como por ejemplo Lehman Brothers, sino que su caída tiene consecuencias sobre los ahorros de decenas, o acaso, centenares de miles de ciudadanos: Main Street, no Wall Street.

WaMu no es un caso más de bancos que desconfían de bancos en el interbancario, sino de ciudadanos afectados en su confianza hacia el funcionamiento del sistema financiero minorista (como el británico Northern Rock, que hubo de ser nacionalizado). Desde el principio de la semana pasada, casi 18.000 millones de dólares fueron retirados de las oficinas de WaMu, generando una espiral de pánico. La intervención de la administración Bush facilitando la compra de WaMu por JP Morgan Chase –evitando cualquier tipo de subasta a la que hubieran podido acceder otros bancos, porque no había tiempo para la misma– ha logrado detener por el momento ese pánico de las ventanillas.

Que la crisis financiera ha traspasado directamente, por primera vez de modo tan nítido, el ámbito de la aristocracia bancaria y ha llegado al conjunto de los ciudadanos lo demuestran las primeras reacciones en la calle contra el plan de rescate de Bush. En las manifestaciones a las puertas de la Bolsa de Nueva York se ha calificado esta solución de ayuda al sector financiero como “socialismo para los ricos, liberalismo para los demás”, tan familiar a los neoliberales, como enseña la historia, en todas las mutaciones de idéntica índole. Los ciudadanos se encuentran inmersos en el clásico dilema del prisionero de la teoría de juegos (William Poundstone, editorial Alianza, 1992), un modelo de conflictos muy frecuente en la sociedad: cada jugador, de modo independiente, trata de aumentar al máximo su ventaja sin importarle el resultado del otro jugador y, sin embargo, ambos jugadores obtendrían un resultado mejor si colaborasen; desafortunadamente para los prisioneros, cada jugador está incentivado por sus propios intereses (en este caso económicos) para defraudar al otro, incluso tras prometerle colaborar. Los ciudadanos se han encontrado en el dilema de apoyar la intervención o la barbarie. Por hacer unas comparaciones cercanas: si el rescate se elevase finalmente hasta un monto total de 700.000 millones de dólares, equivaldrá a vez y medio el costo de la guerra de Irak (sin tener en cuenta los gastos colaterales de la última, estudiados por Stiglitz); la ayuda a Africa, comprometida en la ONU pero no desembolsada por las potencias donantes, será tan sólo una décima parte del monto de esas ayudas al mundo de las finanzas.

Primera frase que viene a mi cabeza: Gerald A. Cohen. Si eres igualitarista, ¿cómo es que eres tan rico?

* De El País de Madrid. Especial para PáginaI12.

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2 comentarios en “Socialismo para ricos

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