Delgado Parker, el italiano.

Estudio italiano. Eso hice y justifica mi paso por el elemental I y el elemental II.

Estudiaba italiano mientras llevaba 3 empleos a cuesta (uno de los cuales implicaba viajar al interior), jugaba en 1 cátedra y cursaba 6 materias en la facultad. Entonces, llegaba siempre tarde al Instituto Italiano de Cultura, me reñían la profesora PamelaAnderson, y yo aguantaba pues pensé que me iría a Pisa terminado ese martirio (que aún no acaba).

Estudié italiano, en agosto y en septiembre. Tuve que abandonar.

Hoy lo recordé y decidí ir a ver en que estado había quedado aquello.

Al comienzo pensé que estudiar italiano en serio me facilitaría ir a Pisa, como alguien me había porfiado, luego me dí cuenta que la cosa no iba de gratis.

Al comienzo también me divertía en clases. Sentía además que aprovechaba el día en serio, tenía el primer horario de la mañana. Eran buenos malos tiempos.

Hoy lo recorde y decidí ir a ver en estado había quedado aquello.

La secretaria se tomó su tiempo para atenderme. Pedí hablar con el director, estaba de viaje.

Me informaron que había transcurrido suficiente tiempo desde que abandoné y que debía ser evaluado. Me gusta la mañana, me gustas tú.

Me gusta la noche.

Abandoné el Instituto, con cargo a volver para rendir el examen ese el 29 de enero, previo pago de derechos académicos el 26.

Al frente, una ruma de periodistas sudorosos y cansados se apiñaban en las puertas del Canal 5, Panamericana.

Me acerque a ellos, los miré fijo a los ojos. No ví nada.

Ingresé a una fonda, de junto al canal. Antes ya había estado allí, pedí una ceviche de conchas negras, cuyo valor es de 6 soles, y que a la fecha no reporta muerto alguno. Sentado, me puse a observar lo que acontecía: Delgado Parker debía entregar el canal o algo así.

La historia de ese entuerto la pueden ver aquí, aquí y aquí.

Yo, mientras comía aquel ceviche conversaba con los coleguitas. Una mierda de laburo.

Entonces, pensé en quienes verdaderamente cubren las noticias que inundan nuestros televisores, diarios, radios y pantallas de computador. Allí están, sudados, olorosos, comiendo allí, en esa fonda de mala muerte, esperando, esperando, esperando. Los más jovenes, ansiosos, esperando algo que los libre, que los catapulte, que los haga grande; esperando alguien que los descubra. Los mayores, resignados, esperando que todo termine… y que paguen.

Y allí estaba, Delgado Parker, el italiano, diciendo que nones, que otro día, que no señor, si señor, que la cautelar, que la jueza, que la ministra, que chango chango y tu changuita.

Y allí estaba, por el camino fresco, Delgado Parker y the italian job, todo un capo.

sos grosso!
sos grosso!

ps.- luego de no pagar impuestos, tomar canales por la fuerza, quedarse con accionariado de sus hermanos, crear empresas, holdings, dejar deudas, llevarse los dividendos, congraciarse con el gobierno (al menos el anterior y el anterior a ese, que duda cabe)… luego de eso… que diablos importan los derechos de 3, 6, o 27 trabajadores?

3 comentarios en “Delgado Parker, el italiano.

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