carta para mí (desde Bagua)

Un amigo toma un vuelo, parte.

Esta en Bagua, es su trabajo ayudar, ser, estar.

En el poco tiempo que le conozco, he descubierto un amigo, un maestro… una persona esforzada, un imprescindible.

Sigue una breve misiva suya, sin editar, como corresponde. Pronto novedades…

Querido Martín

Gracias por tu mensaje, pues el deseo aquel de ofrecer tu esfuerzo para
tareas distintas y distantes a las que a menudo realizamos, es sin duda el
ofrecimiento que pocas personas se atreven a hacer y de las que
necesitamos tanto.

No sé si estoy bien. En todo caso, bien de salud, pero golpeado
interiormente. Pensé que no volvería a toparme con el horror de todo lo
que leí, vi, viví y sentí por la violencia que pasó en dos décadas. Y
ahora, en una supuesta democracia, otra vez, más horror. No hemos
aprendido a vivir en paz, no hemos aprendido a ser distintos, no hemos
aprendido que hay gente igual, pero que por muchas circunstancias, cuando
la violencia se desata, son totalmente vulnerables.

Nada de lo que he hecho, de lo que hemos hecho, ha servido mucho por
mitigar el dolor de gente que en sus ojos nos ve, y encierra un reclamo
silencioso que duele, como si quisieran decirte "y que hiciste para que
esto no pase". Duele porque por más que decimos que somos iguales,
realmente no lo somos.

Duele porque hay indiferencia, porque hay justificaciones, porque morir de
la forma como se siguen muriendo los peruanos, no es razón para que todos
entremos en razón.

Duele porque sabes que el Derecho, en estas circunstancias, es pura
ideología, bien intencionada, pero no seca lágrimas, no mengua el dolor,
no da resignación y no resuelve problemas.

Me siento triste, vacío y con muchas dudas. Me siento inútil.

Casi como la primera vez que trabajando en las exhumaciones en Ayacucho, y
vi los cráneos de niños, adultos, varones, mujeres, con orificios de bala,
con ropa enterrada con hipócrita silencio, con negación del dolor de los
que son siempre distintos y considerados menos dignos que nosotros; casi
igual que en esos momentos, aquí, no hay otra cosa que remedie todo lo que
ha pasado, con algo que ojalá sepamos hacer: justicia carajo.

Un abrazo.

PS. Disculpa por la catarsis, en algún momento tenía que estallar.

C.

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2 comentarios en “carta para mí (desde Bagua)

  1. Fuerza C., en todos estos casos, vale y se hace fuerte la solidaridad. Valen también , todas las voluntades en busca la verdad e indignación de todos los que sentimos que algo “extraño” vuelve a ocurrir. Y claro, es nuestro deber no dejar que se vuelvan a repetir errores.

    Tenemos que tener los ojos muy a biertos y la garganta lista para los reclamos.

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