familia, tranfugismo y Haya

El fin de semana estuve recluido en la casa de uno de mis mejores amigos. Si bien había piscina, también tenía esa insoportable sensación de saber que no podía salir de allí.

Hacia la noche, fuimos a visitar a una de las personas que más quiero y con quien –lamentablemente- no he compartido mucho, en horas hombre, digamos.

Ya en su casa, encontré –contra todo pronóstico- una familia, en todo el sentido de la palabra. Feliz a pesar de todo, unida, sonriente: poniendo en conjunto la mejor cara a lo que estaba pasando y segura de que todo iba a salir bien. Nosotros, lo que fuimos a hacer el aguante, nos volvimos a nuestras casas harto contentos, pues aquella familia era mucho más fuerte que la noche que les había caído. Va este párrafo para reconocerles y abrazarles, con respeto genuino y cariño gratuito.

En la cocina, tequeños y cerveza de por medio, la madre de mi amigo, comenta algunas cosas: acusa de tránsfuga a una persona a quien yo estimo y respeto, y a quien debo mucho. Me dice que paso del partido WIU (por el que candidateo a la presidencia) al MAS (para el CCD), y de allí al PPI (congreso) y de ese al CH (congreso nuevamente).

Me dice que su profesor, don Gonzalo Gamio no pudo responder y tuvo que ceder y admitir y cambiar el tema, salvado por la campana. Pienso y me animo a compartir como entiendo yo aquello del transfugismo: a la persona en cuestión –retirada ya de la política y dedicada a la academia- no se le puede acusar de tránsfuga, por lo siguiente: jamás cambio de camiseta, defraudando a los electores, mientras tenía mandado. Me explico: cuando estuvo en el congreso por PPI no se paso al CH, sino que culmino su gestión como congresista elector por PPI y luego postulo (pidió el voto y la confianza ciudadana) para representarnos nuevamente pero bajo una casa distinta, entonces, los electores tuvimos la posibilidad de castigarlo o no. Esto creo que es lo fundamental y que permite decir que la persona de quien hablamos no fue un tránsfuga.

La madre de mi amigo, no termino muy convencida, aunque mi amigo, su hermano y los presentes, me parece, entendieron mi punto.

Creo que en la disidencia hay mucho por aprender. Creo que dentro del fujimorismo no todo es cuco y brujas. Es complicado decir estas cosas, pero uno aprende y tiene que entender que la democracia parte de una apuesta moral que reclama respeto para todos los actores y para quienes validan a dichos actores. Confieso que no llevo mucha claridad sobre este último párrafo, pero entiendo que es importante apostar por dialogar y construir, incluso con quienes vienen tachados de apestados, quienes defienden ideas contrarias o distantes de las nuestras o a quienes sencillamente no entendemos porque llevan sanbenito y porque notemos querido.

Este post, ha sido escrito con mucho cariño, y espero que así sea entendido, si es que alguna vez, mi amigo –con quien no paso mucho, pero con quien comparto bastante y a quien genuinamente admiro- o su familia –a la que recién conozco y rompe el prejuicio que uno lleva y aprende- leen este blog, puedan ver que hacemos el esfuerzo.

A ellos, nuevamente, mucho ánimo, mucha fuerza y mucho aguante.

Y ya que estamos en eso, feliz día don Víctor Raúl Haya de la Torre.

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